¿Cuánto cuesta
recuperar datos?
El precio no lo marca cuántos gigas hay, sino si el disco falla por software o por mecánica. Son dos trabajos distintos con costes muy distintos, y hasta que no se diagnostica no se sabe en cuál estás. Por eso primero va el diagnóstico, de 40 a 60 € que se descuentan si aceptas, y el precio se dice antes de tocar nada.
Por Ismael Vázquez, fundador y técnico · Publicado el 26 de julio de 2026 · Actualizado el 5 de octubre de 2026
Todo depende de en cuál estás
Cualquier presupuesto serio empieza por distinguir esto, porque son dos oficios diferentes.
Fallo lógico
El disco funciona, pero los datos no aparecen: borrado accidental, formateo, partición corrupta, tabla de ficheros dañada, sistema que no arranca. Se trabaja sin abrir el disco, con software especializado y sobre una copia sector a sector. Es el caso más frecuente y el más barato.
Fallo físico
El disco no se detecta, hace clics, chirría o gira y se para. Hay algo roto dentro: cabezales, motor, electrónica. Exige abrirlo en entorno controlado, y a veces piezas de un disco donante idéntico. Es el caso caro, y el que peor tolera los intentos caseros.
Qué cuesta cada caso
Precios orientativos, sin IVA. En cuál estás lo dice el diagnóstico, que cuesta de 40 a 60 € y se descuenta si aceptas el presupuesto.
| Caso | Qué pasa | Precio orientativo |
|---|---|---|
| Disco sano | Falla la caja externa o el equipo, no el disco: se copia o se clona a otro soporte | De 80 a 150 € |
| Fallo lógico | Borrado, formateo, partición o sistema de archivos dañado | De 200 a 400 € |
| Fallo físico o de firmware | No se detecta, hace ruido o se para; en SSD y NVMe, controladora o firmware | De 500 a 1.500 € |
| RAID y NAS | Varios discos y su organización | Según número de discos |
El soporte donde se entregan los datos va aparte. Si no se recupera nada, solo se cobra el diagnóstico.
Los seis factores, por peso real
Ninguno es la cantidad de gigas, que es lo primero que nos dicen por teléfono.
Si hay que abrir el disco
Es la línea que separa los dos presupuestos. Abrir exige entorno limpio, herramienta específica y a menudo un disco donante del mismo modelo y revisión, que hay que conseguir.
Cuántos discos hay
Un RAID de cuatro discos no es cuatro veces un disco: hay que reconstruir además cómo estaban organizados, y eso es trabajo de análisis. Un NAS caído es siempre más caro que un disco suelto.
Si está cifrado
Con BitLocker, FileVault o cifrado del propio NAS, la recuperación física es solo la mitad del trabajo. Sin la clave, lo recuperado no se puede leer. Traer la clave de recuperación cambia por completo el pronóstico.
Si corre prisa
Un caso normal entra en cola. Uno urgente ocupa la máquina y el tiempo ya. Es legítimo que eso cueste más, pero tiene que estar dicho de antemano, no aparecer en la factura.
Cuánto se ha manipulado antes
Es el factor que más nos encontramos y el más evitable. Un disco que se ha estado encendiendo una semana, o al que se le ha pasado software de recuperación gratuito, llega en peor estado y con menos probabilidades. Lo que se hizo antes de traerlo influye más que el modelo del disco.
El destino de los datos
Los datos recuperados hay que entregarlos en algún soporte, y ese soporte no puede ser el disco averiado. Es una partida pequeña pero real que conviene ver en el presupuesto.
Diagnóstico primero y el precio antes de tocar nada
Es lo que ponemos en la página de servicio y lo que cumplimos, así que conviene explicar qué significa exactamente.
Traes el disco, lo diagnosticamos —de 40 a 60 € según el soporte, que se descuentan si aceptas el presupuesto— y te decimos tres cosas: en qué caso estás, qué probabilidades reales hay y cuánto costaría intentarlo. Con eso decides tú. Si las probabilidades son bajas, te lo decimos claro en lugar de cobrarte un intento con mal pronóstico.
Por qué no damos precio por teléfono: porque hasta que no se ve el disco no se sabe si estás en el caso barato o en el caro, y quien te da una cifra cerrada por teléfono está adivinando o está poniendo el precio del caso peor. Ninguna de las dos te sirve.
Y una cosa que decimos siempre aunque nos quite trabajo: si los datos son reemplazables, no gastes en recuperarlos. Un disco de películas o de instaladores no vale lo que cuesta una recuperación física. Donde tiene sentido es en la contabilidad de una empresa, en el proyecto en el que llevas seis meses, en las fotos que no están en ningún otro sitio.
Qué hacer y qué no antes de traerlo
Esta parte es la que de verdad cambia el resultado, y es gratis.
Apágalo y no lo vuelvas a encender
Sobre todo si hace ruidos. Cada arranque de un disco con la mecánica tocada puede rayar la superficie donde están los datos. La tentación de «probar una vez más» es exactamente la que convierte casos recuperables en irrecuperables.
No le pases software de recuperación
Muchos programas gratuitos escriben en el propio disco que intentan salvar. Y si el fallo es mecánico, además lo tienen encendido durante horas. Es la peor combinación posible.
No lo metas en el congelador ni le des golpes
Los dos trucos que circulan por internet. El primero añade condensación; el segundo remata lo que estuviera medio roto. Ninguno funciona.
No formatees ni reinstales «para probar»
Si el sistema no arranca pero el disco está sano, formatear es la forma más rápida de perder de verdad lo que todavía estaba ahí. Ver qué hacer si el PC no arranca antes de tomar decisiones irreversibles.
Llama y pregunta antes de intentar nada
Cinco minutos por teléfono suelen bastar para saber en qué caso estás y qué no conviene hacer. No cobramos por eso.
La recuperación es el plan B, y es caro
Casi todos los casos que nos llegan tenían una copia de seguridad… que nadie había comprobado.
Una recuperación de datos siempre cuesta más que la copia que la habría evitado. Y el patrón que vemos una y otra vez no es «no tenía copia»: es tenía una copia que llevaba meses sin funcionar y nadie se había dado cuenta, porque nadie había intentado restaurar nada.
Dos consecuencias prácticas. La primera: monta la copia con la regla 3-2-1 —tres copias, dos soportes, una fuera del sitio— y decide entre disco propio o nube según tu punto de fallo, que es lo que comparamos en NAS o nube. La segunda, y la que casi nadie hace: prueba a restaurar un fichero cada cierto tiempo. Una copia que no se ha restaurado nunca no es una copia, es una intención.
Si el disco ya ha fallado, tráelo tal cual está: lo diagnosticamos y te decimos la verdad, incluida la parte en la que la verdad es que no merece la pena.
Lo que sueles preguntar
¿Cuánto cuesta recuperar los datos de un disco duro?+
Depende de si el fallo es lógico o físico, porque son dos trabajos con costes muy distintos. Un borrado accidental, un formateo o una partición corrupta se resuelven con software, trabajando sobre una copia del disco sin abrirlo: es el caso más barato. Un disco con la mecánica dañada, que no se detecta, hace clics o gira y se para, exige abrirlo en entorno controlado y a veces piezas de un disco donante idéntico: es el caso caro. Sobre esa base pesan además otros factores: cuántos discos hay si es un RAID o un NAS, si los datos están cifrados, si el caso es urgente y, sobre todo, cuánto se ha manipulado el disco antes de traerlo. Ninguno de estos factores se puede valorar sin ver el disco, así que por teléfono damos el tramo, no la cifra: copiar un disco sano va de 80 a 150 €, un fallo lógico de 200 a 400 € y un fallo físico o de firmware de 500 a 1.500 €, sin IVA. El diagnóstico, de 40 a 60 € que se descuentan si aceptas el presupuesto, existe precisamente para poder decir el precio cerrado antes de tocar nada, nunca a ciegas.
¿Influye la cantidad de datos en el precio?+
Muy poco, y suele sorprender. Recuperar 20 GB o 2 TB del mismo disco con el mismo tipo de fallo cuesta prácticamente lo mismo: el trabajo pesado está en acceder al disco y reconstruir su estructura, no en copiar los ficheros de uno en uno. Una vez que el disco es legible, mover más o menos datos apenas añade tiempo. Lo que sí mueve el precio de verdad es el número de discos implicados, no su tamaño: un NAS con varios discos en RAID no se cobra como un disco suelto, porque además de acceder a cada disco hay que reconstruir cómo estaban organizados entre ellos, y eso es trabajo de análisis, no de copia. Por eso, cuando alguien nos pregunta el precio dando primero la capacidad del disco, la pregunta que le devolvemos es qué síntoma tiene el disco y cuántas unidades hay, no cuántos gigas.
¿Y si no se pueden recuperar?+
Entonces solo pagas el diagnóstico: la recuperación no se cobra si no hay datos que entregar. Lo que sí hacemos siempre, antes de empezar cualquier intento, es decir la viabilidad real que vemos en el diagnóstico: si las probabilidades son bajas, te lo decimos con claridad y decides tú si quieres seguir adelante o no, en vez de que gastes dinero en un intento a ciegas que nadie te ha explicado. Esa conversación forma parte del diagnóstico, no es un paso aparte. No dábamos ni damos porcentajes de éxito por adelantado, porque hasta que no se trabaja sobre el disco no se sabe con certeza qué hay recuperable y qué no; cualquier cifra dicha antes de ese punto es una promesa que no se puede sostener. Preferimos ser claros sobre lo que no sabemos todavía que dar una expectativa que luego no se cumple, y esa es la diferencia con quien cobra por intentarlo sin más.
¿Qué es lo peor que puedo hacer?+
Seguir encendiéndolo. Si el fallo es mecánico —clics, chirridos, un disco que gira y se para—, cada arranque puede convertir un caso recuperable en uno que ya no lo es, porque un cabezal que está tocando el plato raya, literalmente, la superficie donde están tus datos cada vez que el disco gira. La tentación de «probar una vez más a ver si arranca» es exactamente la que provoca ese daño, y es acumulativo: el disco que el lunes tenía buen pronóstico puede no tenerlo el viernes si se ha encendido varias veces entre medio. Si el disco hace ruidos raros, la única acción correcta es apagarlo y no volver a encenderlo, ni para «sacar solo lo importante» ni para comprobar si sigue igual. Eso incluye no dejarlo en suspensión ni cerrar la tapa del portátil: hay que apagarlo del todo y traerlo así.
¿Sirven los programas gratuitos de recuperación?+
Para un borrado simple en un disco que por lo demás está sano, a veces funcionan razonablemente bien. El problema aparece en dos situaciones concretas. La primera es que muchos de estos programas escriben en el propio disco del que están intentando recuperar, para guardar índices temporales o los propios ficheros recuperados, y eso puede sobrescribir justo lo que buscabas antes de que el programa llegue a encontrarlo. La segunda es que, si el fallo tiene algo de mecánico, mantienen el disco encendido y trabajando durante horas, que es precisamente lo que hay que evitar en ese caso. Si los datos son reemplazables, instaladores, copias que ya tienes en otro sitio, probar con uno de estos programas no tiene mucho riesgo. Si los datos importan de verdad y no hay otra copia, no es donde conviene arriesgarse a hacer la prueba.
¿Funciona el truco del congelador?+
No, y circula desde hace veinte años a pesar de eso. La idea es que el frío contrae metales y libera piezas atascadas, pero lo que realmente consigue meter un disco en el congelador es condensación: al sacarlo y encenderlo, la humedad que se ha formado dentro entra en contacto con la electrónica y los platos, y eso añade un daño nuevo a un disco que ya estaba tocado. En el mejor de los casos no cambia nada; en el peor, convierte un fallo parcial en uno total. No hay ninguna versión de este truco que sea segura, ni bolsas herméticas ni tiempos concretos que lo arreglen: el problema es el propio ciclo de frío y condensación. Si un disco con datos que te importan ha empezado a hacer ruidos raros, la respuesta correcta sigue siendo la misma que para cualquier otro síntoma mecánico: apagarlo, no manipularlo, y traerlo tal cual está.
¿Se puede recuperar de un SSD?+
A veces, y suele ser más difícil que en un disco mecánico tradicional. La diferencia está en cómo gestionan el espacio: un disco mecánico deja los datos donde estaban hasta que algo los sobrescribe, pero un SSD reorganiza y borra bloques por su cuenta de forma continua, como parte de su funcionamiento normal, para mantener el rendimiento. En cuanto un bloque se marca como borrado, ese proceso interno puede hacerlo desaparecer de verdad en muy poco tiempo, sin que el usuario haga nada más. Por eso, con un SSD, la rapidez con la que se deja de usar el disco después de detectar el problema importa más que con un disco duro mecánico: cada minuto que sigue encendido y en uso es tiempo en el que ese borrado interno puede seguir avanzando. La recomendación es la misma que con cualquier otro soporte: en cuanto se sospecha un fallo, dejar de usarlo y traerlo para diagnóstico.
¿Y si el disco está cifrado?+
Se puede intentar la recuperación física igual que en un disco sin cifrar, pero el resultado solo sirve si además tienes la clave o la contraseña de recuperación. Sin ellas, recuperar los datos del disco no sirve de mucho: lo que se obtiene sigue siendo ilegible, porque el cifrado no depende del estado físico del disco sino de esa clave, y nosotros no la tenemos ni podemos generarla. Esto ocurre con BitLocker, con FileVault y con el cifrado propio de muchos NAS, y conviene saberlo antes de traer el disco: si guardas la clave de recuperación, tráela también, porque cambia por completo lo que se puede hacer con lo que se recupere. La recomendación práctica es guardar esa clave en un sitio distinto del propio equipo o del propio NAS, por ejemplo en un gestor de contraseñas o en papel guardado aparte, precisamente para el caso en que el disco original falle.
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