Cómo medir
la cobertura wifi
Las rayitas del móvil no sirven para decidir nada: cada fabricante las pinta a su manera. El dato real es la potencia recibida en dBm, es un número negativo y se lee al revés de lo que parece: −50 es muy bueno y −75 es inservible. Se mide gratis, en diez minutos, con una aplicación y un plano a mano.
Por Ismael Vázquez, fundador y técnico · Publicado el 18 de agosto de 2026
Las rayitas mienten. El dBm no
Es la razón por la que dos personas en el mismo sofá discuten sobre si hay cobertura o no.
Las barras de señal del móvil no siguen ningún estándar. Cada fabricante decide cuántas pinta para cada nivel, así que un iPhone y un Android en el mismo punto pueden mostrar cosas distintas sin que ninguno mienta del todo. Y casi todos siguen enseñando dos o tres rayas con una señal que ya no da para nada.
El dato real se llama RSSI y se mide en dBm: es la potencia con la que tu dispositivo está recibiendo la señal. Siempre es un número negativo y se lee al revés de lo que la intuición sugiere: cuanto más cerca de cero, mejor. −45 dBm es excelente, −80 dBm es no tener nada.
Con eso se acaban las discusiones. Un punto de la casa deja de ser «aquí va regular» y pasa a ser «aquí llegan −72 dBm», que es un número con el que se puede decidir dónde poner un punto de acceso, si hace falta cable o si el problema no era la cobertura.
Medir en diez minutos
Con un móvil Android o un portátil. Sin comprar nada y sin instalar nada en el router.
Instala un analizador de wifi
Cualquier aplicación de análisis de wifi que muestre el valor en dBm sirve. En Android los propios ajustes de red lo enseñan en el detalle de la conexión; en un portátil también aparece en las herramientas del sistema. En iPhone no está disponible para aplicaciones normales, así que para medir usa un Android o el portátil.
Dibuja un plano rápido
Un croquis a mano en un papel es suficiente. Marca las estancias, dónde está el router y los sitios donde de verdad se usa el wifi: escritorio, sofá, cama, cocina, terraza, TPV, caja. Vas a escribir un número en cada uno.
Mide quieto y a la altura de uso
Ponte en el punto, quédate parado diez o quince segundos y apunta el valor cuando se estabilice. La altura importa: medir de pie no vale para un escritorio, y medir en el pasillo no vale para el sofá. Y no midas con el cuerpo entre el móvil y el router, porque las personas atenúan la señal más de lo que parece.
Repite en las dos bandas
Conéctate a mano a la red de 2,4 GHz y luego a la de 5 GHz y mide las dos en cada punto. Vas a ver el patrón típico: la de 5 GHz gana cerca del router y se hunde rápido al cruzar muros; la de 2,4 GHz llega más lejos pero con menos velocidad. Ese contraste es justo lo que te dice dónde falta un punto intermedio.
Añade una prueba de velocidad donde falle
En los dos o tres peores puntos, haz también un test de velocidad. Si la señal es buena y la velocidad es mala, el problema no es de cobertura: es de saturación de canal, de línea o de un aparato concreto, y se ataca de otra forma.
Qué significa cada valor en dBm
La escala es logarítmica: cada 3 dBm de caída es la mitad de potencia, y por eso pasar de −65 a −75 se nota tantísimo.
| Valor medido | Cómo está | Qué aguanta |
|---|---|---|
| −30 a −50 dBm | Excelente | Todo, incluido trabajar con archivos grandes |
| −50 a −60 dBm | Muy bueno | Videollamadas, vídeo 4K, varios a la vez |
| −60 a −67 dBm | Suficiente | Vídeo y videollamadas estables. Es el umbral práctico |
| −67 a −70 dBm | Justo | Navegar sí; las videollamadas empiezan a cortarse |
| −70 a −80 dBm | Malo | Conecta pero no sirve. Aquí es donde la gente se enfada |
| Por debajo de −80 dBm | Inservible | Se cae solo o ni llega a conectar |
Cuatro cosas que falsean el resultado
Si no se controlan, el mapa sale bonito y no sirve para decidir nada.
Medir a la mejor hora
Un martes a las once de la mañana el bloque entero está en el trabajo. Mide también en hora punta —de siete a once de la noche— porque la saturación del canal es un fenómeno con horario y es cuando la gente se queja.
Medir con las puertas abiertas
Una puerta cerrada, una persiana bajada o un armario lleno cambian el resultado. Mide la casa como se vive, no como se enseña.
Fiarse de una sola lectura
El valor oscila unos decibelios todo el rato. Espera a que se estabilice y, si baila mucho, apunta el rango en lugar de un número: una señal inestable es tan mala noticia como una señal baja.
Medir solo la señal y no el reparto
Buena señal en todas las estancias y aun así todo lento significa que el problema está en otro sitio. La medición sirve para descartar, no solo para confirmar, y ese descarte vale tanto como el mapa.
El mapa te dice qué comprar, o que no compres nada
Aquí es donde la media hora de medir se paga sola.
Si hay zonas por debajo de −70 dBm, falta reparto. Un punto intermedio bien colocado —a media altura, a mitad de camino, no en la zona muerta— arregla la mayoría de estos casos. Para saber cuántos y dónde, la cuenta está en cuántos nodos de wifi mesh necesitas.
Si todo está por encima de −60 dBm y aun así va lento, la cobertura no es el problema. Toca el diagnóstico por orden: cable, banda, canal y aparatos, que es lo que repasamos en por qué va lento el wifi.
Si el salto se produce al cruzar un muro concreto, ya sabes exactamente dónde hace falta el cable. Ese dato es el que convierte un presupuesto de red en algo cerrado en lugar de una estimación.
Nosotros medimos con equipo profesional, que hace lo mismo pero con más puntos y dejando un mapa de calor del sitio. En una casa o un local de tamaño normal es una visita corta y sale gratis. Muchas veces la conclusión es que no hay que comprar nada: solo mover el router y apagar una red que sobraba.
Lo que sueles preguntar
¿Qué es el dBm y por qué es negativo?+
Es la potencia con la que tu dispositivo recibe la señal, medida en una escala logarítmica: por eso los números son negativos y por eso una diferencia que parece pequeña en realidad es enorme. Cada 3 dBm de caída equivale a la mitad de la potencia recibida, así que pasar de un valor bueno a uno pocos puntos peor no es un matiz, es perder buena parte de la señal real, aunque en el papel parezca un cambio pequeño. Por eso dos puntos que a simple vista parecen «casi lo mismo» en el mapa de dBm pueden comportarse de forma completamente distinta en la práctica, uno sobrado y el otro cortándose. Lo contraintuitivo es la dirección de la escala: cuanto más negativo, peor, así que −80 dBm suena como un número más grande que −45 dBm y es justo al revés, −45 es señal excelente y −80 es prácticamente nada. Fíate siempre del número exacto, nunca de la sensación que da leerlo por primera vez.
¿Qué valor es aceptable?+
Depende de para qué uses la conexión, que es lo que una tabla de valores no puede decirte por sí sola. Para navegar o mandar mensajes basta con bastante menos que para sostener una videollamada estable o subir un archivo pesado, así que un valor que a alguien le sobra puede quedarse corto para quien trabaja con vídeo todo el día. El umbral práctico que usamos, −67 dBm, está pensado para el uso más exigente habitual en una casa o una oficina: vídeo y videollamadas sin cortes, la franja que llamamos «suficiente». Por debajo, en la franja «justa», la navegación aguanta pero las videollamadas ya sufren, y más abajo todavía deja de servir para cualquier cosa aunque el móvil siga mostrando conexión. Lo importante no es memorizar un único número sino relacionarlo con lo que se hace en cada punto: el escritorio donde trabajas exige más margen que el pasillo por el que solo pasas de camino a otra habitación.
¿Por qué no me fío de las rayitas?+
Porque no siguen ningún estándar: cada fabricante decide cuántas rayitas pinta para cada nivel de señal, así que un iPhone y un Android en el mismo sitio pueden mostrar cosas distintas sin que ninguno mienta técnicamente. El problema práctico es peor de lo que parece: casi todos los teléfonos siguen enseñando dos o tres rayas llenas con una señal que ya es inservible, porque las rayitas están pensadas para tranquilizar, no para diagnosticar. Eso es lo que hace que alguien jure que «aquí hay cobertura de sobra» mientras la videollamada se corta constantemente delante de él. Si vas a decidir dónde poner un punto de acceso o si hace falta comprar algo, las rayitas no te dan ningún dato con el que trabajar, porque no son comparables entre dispositivos ni entre visitas. El número en dBm sí lo es: se puede comparar entre teléfonos, entre puntos de la casa y entre mediciones hechas en días distintos, que es justo lo que necesitas para decidir con criterio.
¿Qué aplicación uso?+
Cualquier analizador de wifi que muestre el dato en dBm y no solo en barras de calidad sirve; no hace falta pagar ni crear ninguna cuenta para esto. En Android, si no quieres instalar nada, el propio menú de ajustes de red suele enseñar el valor en el detalle de la conexión activa, sin pasar por ninguna aplicación externa. En un portátil pasa lo mismo: las herramientas de diagnóstico de red del propio sistema lo muestran, así que tampoco necesitas instalar software adicional si tienes uno a mano durante la ronda de medición. En iPhone, Apple no expone ese dato a las aplicaciones normales, así que si en casa solo hay iPhones, la alternativa más práctica es pedir prestado un Android un rato o usar un portátil para hacer la ronda de puntos. Lo que importa al elegir herramienta es que muestre el número exacto en dBm, no un semáforo de colores ni una nota sobre diez que vuelve a esconder el dato real que necesitas.
¿Es lo mismo cobertura que velocidad?+
No, y confundirlas lleva a comprar cosas que no hacen falta. La cobertura es cuánta señal en dBm llega a un punto; la velocidad es cuántos megas pasan realmente por esa conexión en ese momento concreto. Puedes tener una señal excelente y aun así una velocidad mediocre si el canal está saturado por otras redes, si hay muchos aparatos compitiendo a la vez o si el dispositivo con el que mides es limitado. Al revés, una señal ajustada a veces da para navegar sin problema si nadie más está tirando de la red en ese instante. Por eso conviene medir las dos cosas en los puntos que fallan: si la señal es buena y la velocidad no, comprar un repetidor o mover el router no arregla nada, porque el problema no está ahí. Ese caso concreto, señal correcta con rendimiento malo, hay que diagnosticarlo por otro camino, mirando el reparto del tráfico y la saturación, no la cobertura de la señal.
¿Tengo que medir en 2,4 y en 5 GHz por separado?+
Sí, porque cuentan historias distintas y las dos son útiles para decidir dónde colocar algo. La banda de 5 GHz te dice hasta dónde llega la velocidad alta antes de hundirse; la de 2,4 GHz te dice hasta dónde llega la cobertura básica, aunque sea más lenta. Si tu router junta las dos bandas bajo el mismo nombre de red, el móvil elige solo cuál usar y en varios puntos se queda enganchado a la peor sin que te des cuenta, así que para medir bien conviene forzar la conexión a cada banda por separado, aunque luego vuelvas a dejarlas juntas. El patrón que suele aparecer es que la de 5 GHz cae en seco nada más cruzar el primer muro grueso, mientras la de 2,4 GHz sigue presente varias estancias más allá, pero con menos margen. Ese contraste entre las dos es justo lo que indica si el hueco se llena moviendo el router o si hace falta un punto nuevo en medio.
¿Cuántos puntos hay que medir?+
Como mínimo uno por estancia, y siempre en el sitio y a la altura donde de verdad se usa el wifi, no en mitad del pasillo de paso. Piensa en los puntos que importan de verdad: el escritorio donde trabajas, el sofá donde ves series, la cama, la terraza si trabajas ahí en según qué época, el TPV de un comercio, la caja de una tienda. Un plano con pocos puntos bien elegidos vale mucho más que muchos medidos al azar por toda la casa. Conviene anotar cada valor junto al punto en el plano, con la fecha y la hora, porque si algún día repites la medición —tras mover el router o añadir un punto de acceso— necesitas comparar lo mismo con lo mismo y no una foto distinta de la casa. Si en algún punto el valor sale muy distinto entre dos visitas sin haber cambiado nada dentro de casa, sospecha de interferencias puntuales, como una red vecina nueva, antes de dar el dato por definitivo.
¿Y si mido y todo sale bien pero va mal igual?+
Entonces el problema no es de cobertura, y eso ya es un resultado útil: descarta media lista de causas posibles de un plumazo. Si el dBm es bueno en el punto donde falla pero el uso real sigue siendo malo, hay que mirar otras tres cosas: si la línea en sí funciona bien probando con un cable, si el canal wifi está saturado por las redes de otros pisos o por muchos aparatos propios encendidos a la vez, y si hay algún dispositivo antiguo o defectuoso ocupando turno más tiempo del que le corresponde. Ese es un diagnóstico distinto al de cobertura, con su propio orden de comprobación, y conviene seguirlo paso a paso en vez de probar cosas sueltas, porque cada paso descarta el siguiente y evita gastar dinero en un aparato que no iba a arreglar nada. La medición de dBm que acabas de hacer no se desperdicia: te confirma que no hace falta tocar el reparto de la señal por la casa.
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