41.6134°N · 2.2825°E — GRANOLLERSLUN–VIE 09:00–18:00
Servicios Internet Starlink Soporte informático Recuperación de datos Fibra y redes Cámaras de seguridadEmpresasParticularesTarifasContactoPresupuesto gratis
Inicio / Blog / Seguridad
Blog · Seguridad

Grabador propio
o nube?

La cámara en la nube sale barata el primer día y deja de grabar el mes que dejas de pagar. El grabador propio es una inversión, las imágenes se quedan en tu local y funcionan aunque se caiga internet. Para una instalación fija de más de dos cámaras, NVR. La nube tiene su sitio: alquiler, una cámara suelta, algo temporal.

Publicado el 27 de agosto de 2026

La confusión de partida

«Lo veo en el móvil» no exige mandar el vídeo fuera

Es el argumento de venta de la nube, y no es cierto del todo.

Casi todas las comparativas de cámaras acaban en la misma frase: con la nube lo ves desde el teléfono, con el grabador no. Con el grabador también lo ves desde el teléfono. Lo que cambia es dónde se guarda el vídeo y de qué depende que siga existiendo el mes que viene.

En la nube, las imágenes salen de tu local hacia los servidores de una marca. A cambio de una cuota, te ahorras el aparato y el disco. El día que dejas de pagar, el histórico se esfuma, y en más de una marca la cámara se queda como un adorno que ya no graba.

En un NVR, las imágenes están en un disco que es tuyo. Funcionan si se cae internet. No hay cuota. Hay que dimensionar el disco para que el bucle caiga dentro del mes —que es el plazo legal— y hay que no dejar la contraseña de fábrica.

La pregunta útil no es «¿puedo verlo en el móvil?». Es ¿qué pasa con las grabaciones si dejas de pagar, si se va la línea o si la marca cierra el servicio?

Cara a cara

Las diferencias que de verdad deciden

No están todas: están las que cambian la decisión a los dos años.

 NubeNVR (grabador propio)
Dónde están las imágenesServidores del fabricanteDisco en tu local
Si se va internetDeja de grabarSigue grabando
Si dejas de pagarSe acaba el histórico; a veces, la cámaraNo hay cuota que dejar
Coste el primer añoMenorMayor: aparato y disco
Coste los años siguientesLa cuota, cada mes, por cámaraCasi cero
Subida de la línea2–4 Mb por cámara, todo el ratoLa red local; internet solo para mirar
RGPDEncargado de tratamiento + contratoLas imágenes no salen del local
AmpliarOtra cuotaOtro puerto y, si cabe, más disco
Lo que no se lee en la app

Cuatro costes de la nube que aparecen después

Ninguno está en la caja. Los cuatro son los que hacen que la opción cómoda acabe saliendo cara.

01

La cuota no se termina

Dos o tres euros al mes por cámara suenan a poco. A tres cámaras y tres años, has pagado el grabador y te sigue llegando el recibo. La nube no se amortiza: se alquila.

02

El día que más la necesitas, no graba

Un corte de línea, un router que se lleva el ladrón, una obra que deja el local sin fibra. El NVR sigue. La nube, no. Es exactamente el escenario para el que pusiste las cámaras.

03

La subida de la línea se la come el vídeo

Cada cámara en la nube es una videollamada permanente. Tres en 1080p saturan una subida doméstica y estropean el Zoom de la oficina. El grabador usa la red local; internet solo hace falta para mirar, no para guardar. Lo desarrollamos en qué velocidad necesitas de verdad.

04

Las imágenes salen de tu local

Son datos personales. En la nube hay un encargado de tratamiento, un contrato y un servidor que no controlas. No es ilegal si está bien hecho; es más trabajo y más superficie de fuga. En un comercio o un despacho, dejar las caras de clientes y empleados en un servicio de consumo es una decisión que conviene tomar despierto.

Cuándo la nube sí

Tres casos en los que es la opción correcta

No es una tecnología mala: es una tecnología con un hueco concreto.

Estás de alquiler o es temporal

Sin obra, sin armario para el grabador, con la idea de llevártelo el día de la mudanza. Una o dos cámaras wifi a la nube resuelven eso. Es el mismo hueco en el que el wifi gana al PoE.

Es un punto suelto, lejos del resto

Una caseta, un almacén al fondo, una obra. Cablear hasta ahí un NVR puede costar más que la cámara. Una unidad en la nube, puntual, tiene sentido.

Quieres mirar una sola cámara y no tocar nada más

Una vivienda, un acceso, sin más sistema detrás. La app de la marca basta, con la cuota asumida y el plazo de conservación bajado a 30 días —no a los 90 que venden como ventaja.

La recomendación

NVR por defecto, nube por excepción

Sin el «depende» largo, porque en esta comparación el depende es pequeño.

Si la instalación es fija y van más de dos cámaras, grabador propio. Un disco dimensionado a un mes, acceso remoto con contraseña tuya, y las imágenes se quedan donde se captaron. Ampliar después es un puerto, no otra línea en la factura.

La nube entra cuando no hay alternativa: alquiler, un punto aislado, una cámara suelta. Entonces conviene bajar la retención a 30 días y no activar el pack de 90 «por si acaso», que es incumplir con recargo.

Lo que no recomendamos es empezar en la nube «y ya veremos». Es el camino que acaba con cuatro cuotas, la línea saturada y un histórico que desaparece el mes que hay un impago. Si el presupuesto no da para el grabador de golpe, sale mejor poner menos cámaras y ponerlas en NVR que poner más y alquilarles la memoria.

Vamos, miramos el sitio y te decimos qué se puede quedar en local y qué no. La visita es gratis, y es lo que evita descubrir el modelo de la marca el día que deja de grabar.

Dudas frecuentes

Lo que sueles preguntar

¿Qué es un NVR?+

Un grabador de red: un aparato en tu local donde van a parar las cámaras y se guardan las imágenes en un disco. Lo enciendes una vez, dimensionas el disco para el bucle de un mes, y las grabaciones no dependen de que internet funcione ni de una cuota.

¿Y las cámaras en la nube?+

El vídeo sale de casa hacia los servidores del fabricante. Lo ves desde el móvil sin abrir puertos, y a cambio pagas una cuota cada mes. Si dejas de pagar, en la mayoría de marcas se acaba el histórico y, en algunas, la cámara deja de grabar.

¿Cuál es más barata?+

El primer año, la nube. A partir del segundo o el tercero, el grabador. La cuota no se termina nunca, y cada cámara nueva es una línea más en la factura. El NVR es una inversión: disco, aparato y, si hace falta, un switch.

Si se va internet, ¿sigo grabando?+

Con NVR, sí: las cámaras y el grabador están en tu red. Con nube, no. Justo el día en que más te puede interesar tener imagen —un corte, un robo que tira el router— es el día en que la nube no graba.

¿Puedo ver las cámaras del NVR en el móvil?+

Sí. Se configura un acceso remoto con contraseña propia y, si se puede, doble factor. No hace falta mandar el vídeo entero a un servidor de fuera para mirarlo desde el teléfono.

¿La nube cumple el mes de conservación?+

El plazo es el mismo: un mes, en casa o fuera. El problema es que varios servicios venden 60 o 90 días como ventaja. Activarlo es incumplir. Y además hay un encargado de tratamiento: las imágenes salen de tu local y tiene que haber contrato.

¿Puedo mezclar las dos cosas?+

Sí, y a veces es lo razonable: NVR para el grueso y una cámara en la nube en el punto imposible de cablear. Lo que no conviene es pagar las dos por el mismo encuadre, ni tener dos aplicaciones y dos plazos distintos.

Tengo dos cámaras wifi de marca y la app ya graba en la nube, ¿las cambio?+

Si estás de alquiler o es temporal, déjalas. Si la instalación se queda y vas a ampliar, el momento de pasar a grabador propio es antes de la tercera cámara: a partir de ahí la cuota y la subida de la línea empiezan a notarse de verdad.

Hablemos

¿Lo vemos
juntos?

Cuéntanos tu caso y te aconsejamos lo justo, sin vender de más. Diagnóstico y presupuesto gratis.

644 836 122LLÁMANOS O WHATSAPP
Carrer Joan Vidal i Jumbert, 1008403 GRANOLLERS · VALLÈS ORIENTAL
Abrir WhatsApp

Pide consejo y presupuesto

Rellena y te llamamos. Sin compromiso.

Llamar WhatsAppPresupuesto