Qué debe incluir
un presupuesto de web
Un presupuesto de web no es una lista de funciones: es un contrato implícito. Lo que no está por escrito antes de empezar es justo lo que acaba en discusión al terminar: quién es el titular del dominio, quién tiene los accesos, qué pasa el año dos y qué te llevas si te vas.
Por Ismael Vázquez, fundador y técnico · Publicado el 1 de septiembre de 2026
No es una lista de funciones, es quién es dueño de qué
La mayoría de presupuestos de web listan lo que se ve: páginas, formulario, blog, tienda. Casi ninguno dice lo que se firma de verdad.
Pide tres presupuestos para la misma web y verás tres listas casi idénticas de páginas, secciones y funcionalidades. Lo que casi nunca aparece —y lo que decide si el proyecto termina bien o termina en un correo tenso meses después— es otra cosa: quién es el titular del dominio, quién se queda con las contraseñas, qué pasa el segundo año y qué te llevas si un día decides cambiar de proveedor.
Esas líneas no suman al precio final, así que a nadie le interesa presumir de ellas en la propuesta. Pero son justo las que, si no están escritas antes de firmar, se negocian después desde la peor posición posible: cuando ya has pagado, cuando la web ya está en producción y cuando la otra parte tiene todo el margen para decir que no.
Este artículo no habla de cuánto cuesta una web —eso ya lo cubrimos en qué determina el precio de una web—. Habla de qué tiene que decir el papel para que ese precio no se convierta en un problema aparte.
Las nueve líneas que un presupuesto serio tiene que decir
No hace falta que estén en el mismo documento, pero sí por escrito y aceptadas por las dos partes antes de que empiece el trabajo.
Quién es el titular del dominio
El dominio se registra a tu nombre, con tu email de contacto, en una cuenta que controlas tú. Que lo gestione la agencia en el día a día no es lo mismo que sea suya. Compruébalo en el panel del registrador, no en lo que te digan de palabra.
Quién tiene los accesos
Usuario administrador del CMS, panel de hosting, FTP o base de datos si aplica. Deberían quedar en tus manos al terminar el proyecto, no condicionados a que sigas pagando un contrato de mantenimiento aparte.
Si el hosting va incluido, y durante cuánto tiempo
«Hosting incluido» sin fecha de caducidad no dice nada. Puede ser el primer año, o indefinido mientras dure un contrato de mantenimiento. Lo que importa es la fecha exacta en la que deja de estarlo.
Qué pasa el año dos
Con qué antelación te avisan de la renovación, cuánto cuesta a partir de ahí y si esa cifra está en el presupuesto o se comunica cuando llega el momento. Un precio que aparece por sorpresa doce meses después no es un precio, es una condición oculta.
Cuántas páginas, y qué cuenta como página
No basta con un número. Hace falta la lista con nombre: inicio, servicios, sobre nosotros, contacto. Las legales aparte, porque casi nunca cuentan como contenido. Una landing nueva de campaña, si aparece más adelante, es otro encargo con su propio precio.
Quién escribe los textos y quién pone las fotos
Si los escribes tú, con qué fecha límite, porque nadie puede maquetar contenido que no existe. Si los escribe la agencia, si incluye redacción SEO o solo redacción básica. Con las fotos, lo mismo: fotografía propia del negocio o banco de imágenes, y quién paga la licencia si es de pago.
Cuántas rondas de cambios entran
Una revisión no es lo mismo que revisar sin límite hasta que te guste. El presupuesto debería fijar un número de rondas —dos o tres es lo habitual— y qué pasa a partir de ahí: se cobra aparte, por hora o por ronda adicional.
Qué es mantenimiento y qué es un encargo nuevo
El mantenimiento cubre que la web siga funcionando: seguridad, copias, arreglar lo que se rompe solo. Una sección nueva, un rediseño o una herramienta distinta no es mantenimiento, es un proyecto aparte. La línea se difumina en la práctica, así que conviene un límite explícito —horas o minutos incluidos al mes— por escrito.
Qué te llevas si te vas
El código fuente completo, la base de datos, los accesos y el dominio. Si la web se ha construido sobre una plantilla o un sistema con licencia propia de la agencia, pregunta ahora si esa licencia viaja contigo o se queda con ellos: es la diferencia entre irte con una web y con una carcasa vacía.
Presupuesto que lo dice, presupuesto que lo calla
El mismo precio puede esconder condiciones muy distintas. Esto es lo que diferencia a uno de otro sobre el papel.
El que sí lo dice
Titular del dominio a tu nombre, por escrito. Accesos entregados al terminar, sin condiciones. Precio del hosting del año dos indicado desde el primer presupuesto, no anunciado después. Número de páginas con lista cerrada. Rondas de revisión con número concreto. Una frase clara sobre qué te llevas si cambias de proveedor.
El que lo calla
«Hosting incluido» sin decir hasta cuándo. «Hasta 8 páginas» sin decir cuáles. «Revisiones incluidas» sin decir cuántas. Ni una línea sobre quién es el titular del dominio ni sobre qué pasa con los accesos al terminar. El silencio no es un olvido: es la parte que más discusiones genera después, y la que menos cuesta escribir antes.
Quién debería tener cada cosa
Una tabla simple que puedes usar para revisar cualquier presupuesto que te llegue, del proveedor que sea.
| Elemento | Debería estar a nombre de |
|---|---|
| Dominio | Tu empresa, en tu cuenta del registrador |
| Hosting | Tuyo o de la agencia, pero con la condición por escrito |
| Usuario admin del CMS | Tuyo, entregado al terminar |
| Certificado SSL | Vinculado al dominio, no a una cuenta ajena |
| Analítica (Search Console, Analytics) | Tu cuenta, con la agencia como usuaria invitada |
| Código fuente y base de datos | Tuyo, entregable a petición |
Pide que estas líneas estén en el mismo documento que el precio
No hace falta desconfiar de nadie. Hace falta pedirlo por escrito, y que quien te lo entrega no ponga pegas a hacerlo.
Ninguna de estas nueve líneas encarece un proyecto por sí sola. No cambian el precio de la web, cambian lo que ese precio compra de verdad. Un proveedor serio no tiene ningún problema en ponerlas por escrito, porque ya trabaja así; el que las evita, las da por sobreentendidas o te dice que «eso ya se verá», es la señal que hay que escuchar antes de firmar, no después de pagar.
Si ya tienes un presupuesto sobre la mesa y no sabes por dónde empezar a revisarlo, o si quieres que te ayudemos a redactarlo desde cero para que no falte ninguna de estas líneas, en desarrollo web te contamos cómo trabajamos y qué entra siempre en nuestros proyectos. Y si lo que aún no tienes claro es el rango de precio, ese es justo el tema de qué determina el coste de una web.
Lo que sueles preguntar
¿Quién debe ser el titular del dominio, yo o la agencia?+
Tú, siempre. El dominio se registra a nombre de tu empresa, con tu email de contacto y en una cuenta que tú controlas, aunque sea la agencia quien lo compre y lo gestione en el día a día. Si el dominio está a nombre de la agencia, técnicamente el dueño de tu marca en internet es ella, no tú: puede negarse a transferirlo, cobrar por hacerlo, o simplemente tardar semanas si la relación se rompe mal. Pide que te lo enseñen antes de firmar: entra en el panel del registrador y comprueba el campo «Registrant» o «Titular». Si dice el nombre de la agencia, pide el cambio ahora, con la relación en buenos términos, no cuando lo necesites de verdad.
¿Qué pasa si no me dan los accesos al terminar el proyecto?+
Depende de lo que se firmó, y por eso hay que pedirlo por escrito antes de empezar. Sin esa cláusula, algunas agencias entienden que los accesos son suyos porque son ellas quienes los crearon, y te dejan fuera de tu propia web hasta que renuevas el contrato de mantenimiento. Es la forma más común de atar a un cliente sin decírselo. Pide que el presupuesto especifique que recibirás usuario admin del CMS, acceso al hosting o panel de control, y las credenciales de FTP o base de datos si aplica, entregadas al terminar el proyecto y no condicionadas a ningún contrato posterior. Si te lo niegan o lo evitan, es la señal más clara de que ese proveedor no es el adecuado.
¿El hosting del primer año va incluido siempre?+
No siempre, y cuando lo está, casi nunca de forma indefinida. Es habitual que el primer año de hosting venga incluido en el precio del proyecto y que a partir del segundo se facture aparte, con una cuota que el presupuesto debería indicar desde el principio, no anunciar por sorpresa doce meses después. Lo que hay que preguntar no es solo si está incluido, sino durante cuánto tiempo, qué pasa si no renuevas con la misma empresa —si puedes llevarte la web a otro hosting sin coste ni trabas— y si ese hosting es compartido con otros clientes o es un espacio dedicado a tu proyecto. Sin esas tres respuestas por escrito, «hosting incluido» no significa nada.
¿Cuántas páginas incluye un presupuesto de web y qué cuenta como página?+
El número es lo de menos si no se define qué es una página. Un presupuesto que dice «hasta 8 páginas» sin más deja abierta la discusión de si el aviso legal cuenta, si una landing de una campaña cuenta, o si diez fichas de producto son una página o diez. Lo que evita la discusión es una lista cerrada con nombre: inicio, servicios, sobre nosotros, contacto, y las legales aparte porque casi nunca se cuentan como página de contenido. Si necesitas más adelante una landing para una promoción o una página nueva de servicio, eso es un encargo aparte con su propio precio, no una ampliación gratuita del alcance original.
¿Quién escribe los textos, la agencia o yo?+
Hay que decidirlo antes de empezar, porque es la tarea que más retrasa un proyecto cuando nadie la ha asignado. Si los textos los escribes tú, el presupuesto debería fijar una fecha de entrega, porque el desarrollo no puede maquetar contenido que no existe. Si los escribe la agencia, hay que aclarar cuántas rondas de revisión de texto entran y si el precio incluye redacción SEO o solo redacción básica, que son servicios distintos con esfuerzo distinto. Con las fotos pasa lo mismo: si las pones tú, en qué formato y resolución; si las pone la agencia, si son fotografía propia del negocio o banco de imágenes, y quién paga la licencia si son de pago.
¿Qué diferencia hay entre mantenimiento y un encargo nuevo?+
El mantenimiento cubre que la web siga funcionando como se entregó: actualizaciones de seguridad, copias de seguridad, arreglar algo que se rompe solo, o cambiar un texto o una foto puntual dentro de lo ya construido. Un encargo nuevo es cualquier cosa que no existía: una sección nueva, una funcionalidad distinta, un rediseño de una página, integrar una herramienta que no estaba en el alcance original. La línea se difumina en la práctica —«cambiar un texto» puede convertirse en «rehacer la sección»— así que el presupuesto debería fijar un límite razonable, por ejemplo minutos u horas al mes incluidos en el mantenimiento, y que todo lo que lo supere se presupueste aparte antes de hacerse, no se facture después como sorpresa.
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