Cuánto cuesta
una página web
El precio de una web depende del tipo, el número de páginas y si lleva tienda. Una web sencilla cuesta menos que una a medida, y una tienda online algo más. Lo cerramos en presupuesto, sin sorpresas, tras conocer tu proyecto.
Por Ismael Vázquez, fundador y técnico
Cuánto cuesta según el tipo
Lo mismo que publicamos en desarrollo web, IVA no incluido. El presupuesto exacto lo cerramos por escrito tras hablar contigo.
Tu negocio online, ya.
- Diseño a medida y responsive
- SEO local de base
- Formulario y WhatsApp
- Hosting y correo pro 1.er año
Vende sin límites.
- Catálogo y pasarela de pago
- Gestión de stock y envíos
- SEO de producto
- Formación de uso
Webs y aplicaciones complejas.
- Integraciones y APIs
- Áreas privadas y paneles
- Automatizaciones
- Soporte continuo
// Precios de referencia, IVA no incluido · presupuesto cerrado tras conocer tu proyecto
| Factor | Cómo afecta al precio |
|---|---|
| Nº de páginas | Más secciones, más trabajo |
| Diseño | Plantilla (más económico) vs diseño a medida |
| Tienda online | Catálogo, pagos y envíos suben el precio |
| Idiomas | Cada idioma añade contenido a traducir |
| Mantenimiento | Mensual opcional, recomendado |
| Quién pone los textos | Si los escribes tú, baja. Si los redactamos nosotros, es una partida más |
| Fotos | Banco de imágenes con licencia frente a sesión propia en tu local |
| Integraciones | Reservas, facturación, TPV o CRM: cada conexión con otro programa suma |
| Migrar una web anterior | Conservar direcciones y posiciones cuesta más que empezar de cero, y evita perder el tráfico que ya tenías |
Lo que hay dentro del presupuesto
«Una web» no es una cosa sola. Estas son las partidas que aparecen en casi todos los proyectos, y saber cuáles necesitas es la mitad de la decisión.
Definir el proyecto
Qué páginas hacen falta, qué tiene que conseguir cada una y cómo se ordena todo. Media hora de más aquí ahorra semanas de cambios después.
Diseño
Desde adaptar una plantilla con tus colores hasta un diseño propio de marca. Es la partida donde más se mueve el precio y la más visible.
Desarrollo y móvil
Convertir el diseño en una web que va rápida y se ve bien en un móvil de gama media, que es donde te van a mirar la mayoría de visitas.
Textos y fotos
Lo que más retrasa proyectos. Si vas a escribir tú, cuenta el tiempo; si lo hacemos nosotros, es trabajo que se presupuesta aparte.
SEO técnico y local
Títulos, direcciones limpias, datos estructurados, ficha de Google, velocidad. Sin esto la web existe pero no la encuentra nadie.
Formularios y RGPD
Formulario que llega de verdad a tu correo, aviso legal, política de privacidad y de cookies, y el consentimiento bien pedido.
Dominio y alojamiento
Cuota anual del dominio y mensual del hosting, con certificado y copias. Va aparte del desarrollo y no desaparece nunca.
Formación y garantía
Que sepas cambiar un precio o subir una noticia sin llamar a nadie, y un periodo de ajuste después de publicar para corregir lo que aparezca.
Cómo comparar sin equivocarte
Cuando dos ofertas se llevan mucho, casi nunca es por el diseño. Suele ser por lo que una incluye y la otra no. Estas preguntas lo destapan en cinco minutos.
¿De quién es el dominio? Tiene que estar registrado a tu nombre o al de tu empresa, no al del proveedor. Es lo que marca la diferencia entre cambiar de proveedor un martes cualquiera o tener que negociarlo.
¿Me entregáis los accesos? Panel de la web, alojamiento, dominio y correo. Si la respuesta es que «ya lo gestionamos nosotros», pide igualmente que consten a tu nombre.
¿La web es mía o la alquilo? Hay ofertas muy baratas al mes que en realidad son un alquiler: el día que dejas de pagar, la web desaparece y no te llevas nada. No es engaño si está claro, pero hay que saberlo antes.
¿Entran los textos y las fotos? Es la partida que más presupuestos rompe. Si no está escrito, asume que los pones tú.
¿Qué pasa cuando acabe? Cuántas rondas de cambios entran, cuánto dura la garantía y qué cuesta una modificación al cabo de un año.
¿Y si ya tengo web? Pregunta expresamente qué pasa con las direcciones antiguas. Una web nueva sin redirecciones puede tirar por la borda años de posicionamiento, y eso no se ve el primer día: se ve al mes siguiente.
Lo que sueles preguntar
¿Cuánto cuesta una página web?+
Una web profesional parte de 690 € y una tienda online de 1.490 €, IVA no incluido. Son precios de partida: lo que hace que un proyecto se quede ahí o suba es cuántas páginas necesitas, si el diseño parte de una plantilla adaptada o es un diseño propio de marca, si vas a vender online, cuántos idiomas maneja, quién redacta los textos y si hay que integrar reservas, facturación o un CRM. Dos proyectos con el mismo número de secciones pueden costar de forma muy distinta si uno lleva integraciones y el otro no. Por eso, a partir de ese precio de partida, preferimos escuchar qué necesitas, contarte qué partidas entran y cerrar un presupuesto sin sorpresas antes de empezar. Esa conversación no cuesta nada y no obliga a nada. Si tienes claro qué páginas quieres y qué tiene que hacer cada una, la respuesta es mucho más rápida de lo que parece: pídenos el presupuesto y lo hablamos en una llamada.
¿Y una tienda online?+
Una tienda online parte de más trabajo que una web informativa porque no basta con mostrar información: hay que montar un catálogo de productos, conectar una pasarela de pagos, calcular gastos de envío según destino y peso, aplicar los impuestos que correspondan y dejar todo probado antes de publicar. A eso se suma la formación para que puedas dar de alta productos, gestionar pedidos y hacer cambios de precio sin depender de nosotros para cada detalle. Cuantas más variantes de producto, métodos de pago o zonas de envío manejes, más partidas entran en el presupuesto. Por eso una tienda parte de 1.490 €, IVA no incluido, y el precio final se cierra caso por caso, cuando sabemos cuántos productos vas a vender y cómo. Cuéntanos qué vas a vender y cómo lo vendes hoy, y te decimos exactamente qué partidas necesita tu tienda y qué precio tiene.
¿El precio incluye mantenimiento?+
No, y conviene separarlo desde el principio. El desarrollo es un pago único: es el trabajo de diseñar, construir y publicar la web, con su formación y su periodo de ajuste incluidos. El mantenimiento es otra cosa, un servicio mensual y opcional que cubre las actualizaciones del gestor de contenidos y de sus componentes, las copias de seguridad periódicas y la revisión de que todo sigue funcionando: formulario, velocidad, certificado de seguridad. Puedes contratar solo el desarrollo y dejar la web funcionando sin mantenimiento, pero entonces esa vigilancia recae en ti, y una web sin nadie mirándola acaba acumulando avisos de seguridad y piezas que se quedan desactualizadas. Lo recomendamos porque suele costar menos que resolver un problema después de que aparezca, no porque sea obligatorio. Cuando pidas presupuesto, dinos si quieres las dos partidas o solo el desarrollo y te las desglosamos por separado.
¿Cuánto se tarda en hacer una web?+
El plazo depende de las mismas variables que el precio: una web sencilla con pocas páginas se hace en menos tiempo que una a medida con varias secciones y blog, y una tienda con catálogo y pagos necesita más tiempo todavía que cualquiera de las dos. Pero el factor que más mueve el calendario en la práctica no es el tamaño del proyecto, sino la disponibilidad de lo que tiene que entrar en la web: si los textos y las fotos están listos el primer día, el desarrollo avanza sin pausas; si hay que esperar a que nos los envíes o a que los redactemos nosotros, el plazo se alarga en la misma medida. Lo mismo pasa con las rondas de revisión: cuantas más vueltas se den al diseño antes de aprobarlo, más se retrasa la publicación. Te damos un plazo concreto al cerrar el presupuesto, una vez sabemos exactamente qué lleva tu proyecto y qué tienes ya preparado.
¿Por qué solo publicáis precios de partida?+
Porque una tarifa cerrada por número de páginas solo funciona si todos los proyectos con el mismo número de páginas cuestan lo mismo, y no es así. Una web de varias páginas con textos ya escritos, diseño de plantilla y sin integraciones puede ser una semana de trabajo; otra con el mismo número de páginas pero con diseño propio de marca, textos por redactar y una reserva conectada con un sistema externo es fácilmente varias veces más. Publicar un precio fijo por número de páginas obligaría a redondear al alza para cubrirnos en el segundo caso, y entonces el cliente del primer caso paga de más sin necesidad. Por eso publicamos un suelo honesto —690 € una web, 1.490 € una tienda, IVA no incluido— y, a partir de ahí, miramos tu proyecto concreto, te explicamos qué partidas entran y por qué, y te damos una cifra cerrada que se sostenga sin sorpresas a mitad de camino. El diagnóstico y el presupuesto no cuestan nada: cuéntanos tu caso y lo vemos juntos.
¿Quién se queda el dominio y el alojamiento?+
Tú, siempre. El dominio se registra a nombre de tu empresa desde el primer día, no al nuestro ni al de ningún intermediario, y lo mismo vale para los accesos al alojamiento, al panel de la web y al correo asociado. Que nosotros gestionemos el día a día no cambia de quién es la titularidad: es tu activo, no el de tu proveedor, y puedes pedir esos accesos en cualquier momento. Esto importa más de lo que parece porque hay ofertas en el mercado donde el dominio queda registrado a nombre de la agencia, y el día que quieres cambiar de proveedor o dejar de trabajar con ellos, negociar la titularidad se convierte en un problema añadido al del propio cambio. Antes de aceptar cualquier presupuesto, sea el nuestro o de otro proveedor, pregunta explícitamente a nombre de quién queda el dominio y pide que conste por escrito.
¿Necesito escribir yo los textos?+
No es obligatorio, pero sí es la decisión que más mueve el precio y el plazo. Si escribes tú los textos, el proyecto sale más barato y avanza más rápido porque nadie conoce tu negocio, tus servicios y a tus clientes mejor que tú, y ese trabajo no hay que presupuestarlo aparte. Si prefieres que los redactemos nosotros, no hay problema: entra como una partida más dentro del presupuesto, igual que el diseño o el desarrollo, y te la detallamos para que sepas exactamente qué cubre. Lo que conviene evitar es la situación intermedia, donde nadie tiene claro quién los escribe y el proyecto se para esperando un texto que no llega: por eso, al pedir presupuesto, preguntamos desde el principio quién pone los textos y las fotos, para dejarlo escrito y que no sea una sorpresa a mitad de camino. Dinos qué prefieres y lo dejamos cerrado desde el primer día.
¿Qué pasa con mi web actual y con Google?+
Antes de tocar nada, hacemos un mapa de todas las direcciones que tiene tu web actual y las que va a tener la nueva, y configuramos una redirección de cada página antigua a la que la sustituye. Es trabajo que no se ve en el resultado final: el visitante y Google entran por una dirección que ya no existe y aterrizan directamente en el contenido correcto, sin pasar por un error. Sin ese mapa, una web nueva puede hacerte desaparecer de las búsquedas durante meses, porque Google tiene que volver a descubrir y confiar en cada dirección desde cero, y mientras tanto pierdes el tráfico que ya tenías ganado. El efecto no se nota el día de la publicación, se nota semanas después, cuando ya es tarde para corregirlo con tranquilidad. Si vas a renovar una web que ya tiene tráfico o posiciones en Google, pregunta expresamente cómo se gestionan las redirecciones antes de aceptar el presupuesto.
¿Hace falta mantenimiento de verdad?+
Sí, aunque sea opcional en el presupuesto. Una web es software, y el software sin actualizar no se detiene de golpe: se va deteriorando poco a poco. Primero aparecen avisos de seguridad en componentes desactualizados, después algún formulario deja de enviar correos sin que nadie lo note hasta que un cliente se queja de que no recibimos respuesta, y con el tiempo algún plugin deja de ser compatible con el resto y rompe una parte de la página. Nada de esto pasa el primer mes; pasa meses después, cuando ya nadie se acuerda de que la web se publicó sin nadie vigilándola. El mantenimiento cubre justamente eso: actualizaciones periódicas, copias de seguridad por si algo falla y una revisión de que el formulario, la velocidad y el certificado siguen en orden. Desatenderlo no ahorra dinero a medio plazo, solo lo aplaza; resolver un problema ya instalado suele costar más que haberlo evitado con revisiones periódicas.
¿Y el posicionamiento entra en el precio?+
En parte. El desarrollo incluye el SEO técnico: que la web cargue rápido, que la estructura de páginas y enlaces internos tenga sentido, que cada página tenga sus títulos y descripciones bien puestos, que lleve datos estructurados para que los buscadores entiendan qué es cada sección, y que la ficha de Google esté bien conectada. Eso se hace una vez, al construir la web, y forma parte del presupuesto de desarrollo. Lo que no entra ahí es el trabajo continuo de posicionamiento: publicar contenido nuevo cada mes, conseguir enlaces desde otras webs, revisar qué palabras clave funcionan y ajustar la estrategia según lo que va cambiando en los resultados de búsqueda. Eso es un servicio aparte, el de SEO y Google Ads, porque no es un trabajo que se cierre una vez y quede terminado, sino que necesita seguimiento mes a mes para dar resultado. Si quieres saber qué necesita tu caso, pregúntanos y te decimos qué parte cubre cada servicio.
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