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¿Cuánto cuesta llevar
las redes de un negocio?

La cuota de redes sociales no se calcula por publicaciones, aunque se venda así. Se calcula por cuánto material propio pones tú, cuántos mensajes hay que contestar y si alguien está mirando los números o solo publicando. Aquí está el desglose completo, y las tres partidas que casi nunca vienen dentro.

Por , fundador y técnico · Publicado el 28 de agosto de 2026

El error de partida

La cuota no se paga por publicaciones

Se vende por publicaciones porque es lo único fácil de contar. Y es lo que menos explica el precio.

Casi todos los presupuestos de redes sociales que llegan a nuestra mesa están construidos igual: doce publicaciones al mes, tanto; veinte publicaciones al mes, tanto más. Es una forma cómoda de vender, porque la unidad se ve y se cuenta.

El problema es que publicar es la parte barata. Lo que cuesta tiempo, y por tanto dinero, es todo lo demás: decidir qué se publica, conseguir el material con el que hacerlo, escribir algo que no sea un texto genérico con tu logotipo encima, contestar a quien pregunta el precio un sábado por la tarde, y al final del mes mirar qué funcionó y cambiar el plan.

Un proveedor que solo cuenta publicaciones está diciendo, sin decirlo, que el resto no lo hace. Y se nota rápido: perfiles con contenido cada semana, cero mensajes contestados y ninguna venta atribuible.

El criterio con el que comparar dos presupuestos no es el número de publicaciones. Es cuántas horas de persona hay dentro y en qué se van.

Lo que mueve el número

Las cinco cosas que fijan la cuota

En este orden de impacto, no en el que suelen aparecer en el presupuesto.

01

Cuántas redes, de verdad

No es lo mismo llevar una que cuatro, pero tampoco cuesta cuatro veces más: parte del trabajo se reaprovecha. Lo que sí multiplica el coste es que cada red exija un formato propio. Una pieza cuadrada para Instagram no funciona en vertical, y un texto que va bien en LinkedIn suena raro en Facebook. Casi ningún negocio local necesita más de dos redes bien llevadas, y llevar dos bien cuesta menos que llevar cuatro mal.

02

Quién pone el material

Esta es la partida que más varía y la que casi nunca aparece desglosada. Si tú aportas fotos de tu local, de tu equipo y de trabajos terminados, el coste baja mucho y el resultado sube. Si hay que producirlo todo desde cero, hay que presupuestar sesiones. Y si no se produce nada, lo que se acaba publicando son imágenes de banco, que es exactamente lo que publica tu competencia con el mismo proveedor.

03

Cuánto volumen de mensajes entra

Contestar es la mitad del trabajo real y no se ve en ninguna publicación. Un negocio con veinte mensajes al mes y uno con doscientos no se pueden cobrar igual, aunque publiquen lo mismo. Antes de firmar, mira cuántos mensajes y comentarios recibes hoy y pregunta si están dentro de la cuota o se facturan aparte.

04

Si la marca está hecha o hay que hacerla

Publicar sin identidad visual definida obliga a improvisar el estilo pieza a pieza, y se nota en que los perfiles parecen de tres negocios distintos. Si no tienes logotipo, paleta y tipografías cerradas, eso es un trabajo previo de marca y diseño, no de gestión de redes. Se hace una vez y abarata todo lo que viene después.

05

Si alguien mira los números o solo publica

Un informe mensual honesto lleva tiempo: cruzar lo que se publicó con lo que pasó, decidir qué se repite y qué se abandona. Es la diferencia entre un servicio que mejora cada mes y uno que hace lo mismo indefinidamente. También es lo primero que se recorta cuando la cuota es muy baja.

Nuestro número

Qué cubre un plan desde 290 € al mes

Lo publicamos porque casi nadie lo hace, y porque una cifra pública se puede comparar.

En THRAX, la gestión de redes sociales arranca en 290 € al mes. Ese punto de partida cubre una red principal con publicación regular, el diseño de las piezas con tu identidad, la respuesta a mensajes y comentarios en horario laboral, y un informe mensual escrito en lenguaje normal.

Lo que hace subir esa cifra es concreto y se pacta antes: una segunda red con formatos propios, un volumen de mensajes alto, producción de fotografía o vídeo, o campañas de pago que hay que montar y vigilar.

Lo decimos por delante porque es la pregunta que todo el mundo hace en la segunda frase y casi ningún proveedor local responde en su web. Si un presupuesto no se puede comparar con otro, no es un presupuesto: es una reunión.

Las tres facturas escondidas

Lo que casi nunca viene dentro

Ninguna de las tres es una trampa. El problema es descubrirlas en el mes tres.

La inversión en anuncios

La cuota paga el trabajo de gestionar; lo que se gasta en anuncios lo cobra la plataforma directamente. Son dos facturas distintas y tienen que estar separadas siempre, porque si van juntas nunca sabrás cuánto te cuesta traer un cliente. Si alguien te da una cifra única «todo incluido», pide el desglose antes de firmar.

La producción de material

Una sesión de fotos, un vídeo corto para redes o la grabación de un trabajo terminado se presupuestan aparte en casi todo el sector. No es abusivo: es que el coste depende de cuánto haya que producir. Lo que sí es un problema es que no se hable de ello, porque entonces se acaba tirando de banco de imágenes sin haberlo decidido.

Las herramientas de pago

Programadores de publicaciones, bancos de imágenes, herramientas de diseño o de informes. Algunos proveedores las incluyen y otros las repercuten. La pregunta que conviene hacer no es cuánto cuestan, sino a nombre de quién están las cuentas: si el día que cambias de proveedor el historial y la programación se van con él, has estado alquilando algo que creías tuyo.

Dos modelos

Cuota fija o por proyecto

Hay trabajos de redes que no son una cuota mensual, y venderlos como tal encarece sin motivo.

Cuota mensual

Tiene sentido cuando el negocio necesita presencia continua: comercio, hostelería, servicios que se contratan por impulso o por cercanía. El valor está en la constancia, y la constancia solo se sostiene con alguien pendiente cada semana. Aquí una cuota baja con poca dedicación es peor que no hacer nada, porque un perfil abandonado a medias comunica descuido.

Trabajo puntual

Tiene sentido cuando lo que hace falta es arrancar: montar los perfiles bien, definir el tono, dejar hechas las plantillas y un plan de tres meses que después lleváis vosotros. Se paga una vez. Es la opción sensata para un negocio con alguien dentro con tiempo y ganas, que lo que necesita no es un gestor sino un método.

Antes de firmar

Cinco preguntas que separan un presupuesto serio de uno vago

Las respuestas importan menos que la disposición a darlas por escrito.

01

¿Qué pasa con los mensajes fuera de horario?

Que no se contesten por la noche es razonable. Que nadie diga cuándo se contestan, no. Pide un compromiso concreto y por escrito, aunque sea modesto.

02

¿Quién es titular de los perfiles y de las cuentas?

Tú, siempre. Igual que con el dominio de tu web, esto solo se descubre el día que quieres cambiar de proveedor, y ese es el peor día para descubrirlo.

03

¿Qué se entrega cada mes?

Un número de piezas, un informe, una reunión: lo que sea, pero enumerado. «Gestión integral de redes sociales» no es un entregable, es un titular.

04

¿Qué queda fuera de la cuota?

La pregunta más útil de todas, y la que casi nadie hace. Un proveedor que responde rápido y sin incomodarse está enseñando que ya lo tiene pensado.

05

¿Cuánto dura el compromiso y cómo se sale?

Sin permanencia es mejor, pero lo importante es que esté escrito. Y que al salir te lleves los accesos, el material y el historial.

La respuesta corta

Qué deberías pagar

Sin cifras de mercado inventadas, que es lo que sobra en este tipo de artículos.

No vamos a publicar una tabla de precios del sector, porque cualquier rango que pusiéramos sería una media de servicios que no son comparables entre sí.

Lo que sí se puede decir con criterio: si la cuota es tan baja que no caben horas de persona, no las hay. Haz la cuenta al revés. Piensa cuántas horas al mes crees que exige llevar tus redes en condiciones —incluyendo contestar, no solo publicar— y mira si la cifra que te ofrecen cabe ahí. Si no cabe, el ajuste se hará en algún sitio, y normalmente se hace en el material y en las respuestas.

Y si lo que necesitas es la marca antes que la gestión, díselo a quien te presupueste. Montar la identidad primero y las redes encima ahorra rehacer piezas más adelante. Es el orden que recomendamos siempre, aunque nos deje una factura más pequeña este mes.

Dudas frecuentes

Lo que sueles preguntar

¿Cuánto cuesta llevar las redes sociales de un negocio pequeño?+

Nuestros planes arrancan en 290 euros al mes, y esa cifra cubre una red principal con publicación regular, el diseño de las piezas, la respuesta a mensajes y comentarios, y un informe mensual. Lo que mueve el precio a partir de ahí no es el número de publicaciones, aunque así es como casi todo el sector lo vende: es cuántas redes hay que llevar de verdad, cuánto material propio aportas tú y cuánto volumen de mensajes hay que contestar cada semana. Un negocio que aporta sus propias fotos y contesta pocos mensajes puede quedarse cerca de ese punto de partida. Uno que necesita producción de fotografía y vídeo desde cero, llevar dos redes con formatos distintos y responder un volumen alto de mensajes, sube bastante por encima. Antes de comparar presupuestos entre proveedores, conviene tener claro en cuál de esos escenarios está tu negocio, porque comparar una cifra sin saber qué incluye cada una es comparar dos cosas distintas como si fueran la misma.

¿Por qué unos presupuestos son tan baratos y otros tan caros?+

Porque no están vendiendo lo mismo, aunque lo llamen igual en la propuesta. Una cuota muy baja casi siempre significa publicación automatizada con plantillas y banco de imágenes, sin nadie contestando mensajes ni mirando qué está funcionando; en la práctica es un calendario que se rellena solo. Una cuota alta suele incluir producción propia, alguien que hace fotos y vídeo de verdad, y tiempo dedicado a leer resultados y ajustar el plan cada mes. Ninguna de las dos es una estafa: son productos distintos con nombres parecidos. El problema aparece cuando se comparan sin mirar qué hay dentro, y se elige la más barata pensando que es la misma cosa a mejor precio. La pregunta útil para comparar no es cuánto cuesta, es cuántas horas de persona hay dentro de esa cifra y en qué se reparten: cuánto en producir material, cuánto en contestar y cuánto en mirar los números. Pide ese desglose antes de firmar, y desconfía del proveedor que no puede dártelo.

¿El presupuesto de anuncios va incluido en la cuota?+

No, y conviene desconfiar de quien te diga que sí. La gestión y la inversión publicitaria son dos cosas distintas que se pagan por caminos distintos: la cuota mensual paga el trabajo de gestionar, diseñar y contestar, y lo que se invierte en anuncios lo cobra la plataforma directamente de la tarjeta que se vincule a la cuenta publicitaria. Mezclar las dos cifras en una sola es la manera más fácil de perder de vista cuánto cuesta realmente captar un cliente, porque nunca sabes qué parte del gasto es trabajo y qué parte es medios pagados. Un proveedor serio te da acceso directo a la cuenta publicitaria, para que el dinero de anuncios pase por una tarjeta tuya y tú veas exactamente qué se ha gastado y en qué. Si el acceso a esa cuenta se queda solo en manos del proveedor, el día que cambies de gestor pierdes también el histórico de esas campañas, que es información que te pertenece a ti, no a quien las montó.

¿Cuántas publicaciones al mes son razonables?+

Menos de las que probablemente te van a ofrecer. Publicar pocas veces al mes con contenido propio y bien pensado funciona mejor que publicar muchas con plantillas descargadas, porque ese material genérico lo está publicando también tu competencia con otro proveedor distinto, y el algoritmo lo trata como lo que es: contenido intercambiable. Si un presupuesto compite principalmente por cantidad de publicaciones, está compitiendo por la variable que menos explica el resultado, y normalmente lo hace porque es la más fácil de vender y de justificar en una tabla de precios. Lo que sí importa es la regularidad: que haya algo publicado con cierta frecuencia constante, sin huecos largos ni rachas de diez publicaciones seguidas para compensar un mes flojo. Antes de fijarte en cuántas piezas incluye un presupuesto, pregunta quién las hace, con qué material y si alguien revisa después qué funcionó, porque esas tres respuestas dicen mucho más del resultado final que el número que aparece en la primera línea del contrato.

¿Necesito fotos y vídeos propios?+

Es la partida que más cambia el resultado, y la que casi nadie presupuesta desde el principio. El material de banco se reconoce a simple vista, y lo reconoce también quien pasa cada día por delante de tu puerta o ya te conoce como cliente: una foto de archivo genérica no cuenta nada sobre tu negocio en concreto. No hace falta una producción cara ni continua para resolverlo: una sesión de fotos al trimestre da material suficiente para varias semanas de publicaciones si se aprovecha bien, y muchas veces basta con dejar que alguien pase un rato con el móvil mientras trabajáis con normalidad, sin montar nada artificial. Lo importante es que ese material se planifique con antelación y no se improvise el mismo día que toca publicar, porque entonces siempre se acaba recurriendo al banco de imágenes por falta de tiempo. Si tu presupuesto actual no incluye ninguna producción propia, pregunta directamente qué se va a publicar la primera semana y de dónde sale ese material.

¿Hay permanencia?+

En nuestro caso no la exigimos, pero conviene entender por qué muchos proveedores sí la piden, porque no siempre es solo para atarte. Los primeros meses de cualquier gestión de redes son los de más trabajo y menos resultado visible: hay que definir el tono de la marca, montar el archivo de material inicial, probar formatos y aprender qué funciona realmente con tu público concreto, que no es igual que el de otro negocio del mismo sector. Quien contrata y se va al segundo mes paga toda esa puesta a punto y no llega a beneficiarse de la parte en la que el trabajo empieza a rendir más de lo que cuesta. Eso no significa que la permanencia sea necesaria para que el servicio funcione bien: significa que conviene entrar sabiendo que el arranque es lento por diseño, no porque algo vaya mal, y dar al proveedor un margen razonable de meses antes de juzgar si el servicio merece la pena o no.

¿Puedo llevarlas yo y que solo me ayudéis con el diseño?+

Sí, y para bastantes negocios es la opción más sensata, sobre todo si quien está detrás del negocio conoce bien el día a día y tiene tiempo para dedicarle un rato regular. Tú publicas y contestas, que es la parte que exige conocer el negocio por dentro, saber qué responder a cada cliente y decidir en el momento qué merece la pena compartir. Nosotros ponemos las plantillas, la identidad visual y las piezas gráficas que tú vas rellenando, de forma que cada publicación mantenga un aspecto consistente aunque la haga una persona sin formación en diseño. Eso es un servicio de marca y diseño, no de gestión de redes, y por eso tiene otro precio y otro tipo de contrato: se paga sobre todo el trabajo inicial de crear las plantillas y la identidad, no una cuota mensual de gestión continua. Es buena opción cuando falta tiempo para diseñar pero sobra criterio sobre qué contar, y mala opción cuando falta justo eso último.

¿Cuánto tarda en notarse?+

En alcance e interacción, en cuestión de semanas suele empezar a verse algún movimiento, porque son datos que reaccionan rápido a cualquier cambio de ritmo o de contenido. En clientes que llegan diciendo que te han visto en redes, el plazo es más largo y mucho más variable: depende de tu sector, de cuánta gente local te sigue ya, de si tienes algo que enseñar que la competencia no tenga, y de si lo que publicas empuja a la gente a dar el paso de escribir o llamar. Cualquiera que te dé una fecha concreta para ese segundo resultado se la está inventando, porque no depende solo del trabajo en redes, sino de toda la cadena hasta que alguien contrata. Lo que sí puedes exigir desde el primer mes es que el informe mensual muestre esos dos tipos de datos por separado, alcance e interacción por un lado, contactos atribuibles por otro, para no confundir que algo se mueva con que algo esté funcionando.

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