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¿Cuántas cámaras
necesito?

No se decide por metros cuadrados, se decide por puntos críticos: accesos, caja y lo que valga dinero. En una casa suelen bastar 2 o 3; en un comercio pequeño, 3 o 4. Aquí tienes el método para contarlos tú mismo, y el cálculo del disco que vas a necesitar.

Por , fundador y técnico · Publicado el 26 de julio de 2026

El error de partida

No se cuentan metros, se cuentan puntos

La pregunta que nos llega por teléfono casi siempre viene formulada al revés.

Como se pregunta

«Tengo un local de 80 metros, ¿cuántas cámaras necesito?» Los metros cuadrados no dicen nada: un local diáfano de 80 m² se cubre con menos cámaras que un piso de 60 m² con pasillo y tres habitaciones. Lo que manda es cuántos sitios distintos hay que ver, no cuánta superficie hay.

Como conviene preguntarla

«¿Qué sitios de mi local necesito poder ver después?» Esa pregunta sí tiene respuesta, y además es corta: los accesos, el sitio donde está el dinero y el sitio donde está lo que vale dinero. Cada uno de esos es un punto crítico, y cada punto crítico que no puedas resolver con un encuadre compartido es una cámara.

El método

Cómo contar tus puntos críticos

Cinco minutos con un plano, o dando una vuelta por el local con el móvil. No hace falta saber nada de cámaras para hacerlo.

01

Marca cada entrada

Puertas, portones, ventanas accesibles desde la calle o desde un patio, y la salida de emergencia. Cada punto por el que se puede entrar sin romper nada es un punto crítico, y suele ser el más rentable de todos: una imagen frontal de alguien entrando vale más que diez de un pasillo vacío.

02

Marca donde hay dinero

La caja, el cajón del datáfono, la mesa donde se cuenta al cerrar. Aquí importa el encuadre más que la cámara: se enfoca la superficie de trabajo y las manos, no la cara de quien está delante.

03

Marca lo que vale dinero

El almacén, la vitrina del género caro, el rack de informática, las herramientas, la zona de paquetería. Lo que, si desaparece, te obliga a dar un parte.

04

Junta los que comparten visión

Ahora agrupa: dos puntos que se ven desde el mismo sitio y con la misma orientación son una cámara. Dos puntos que exigen mirar en direcciones distintas son dos, aunque estén a tres metros. Aquí es donde la cuenta baja de verdad.

05

Comprueba los puntos ciegos

Ponte en cada cámara imaginaria y pregúntate qué queda fuera. Si la respuesta incluye un acceso o la caja, mueve la cámara antes de añadir otra. Casi siempre se resuelve cambiando de esquina, no comprando más.

06

Cuenta el resultado

Los grupos que te queden son las cámaras que necesitas. Si el número te ha salido alto, repite el paso cuatro: la primera vuelta casi siempre sobreestima.

Órdenes de magnitud

Con qué se suele resolver cada sitio

Cifras de lo que vemos habitualmente en el Vallès, para que sepas si tu cuenta se ha ido de rango. No son una recomendación cerrada: manda tu plano.

SitioHabitualLos puntos que casi siempre salen
Piso1–2Puerta de entrada y, si la hay, terraza o patio accesible
Casa unifamiliar2–4Entrada, garaje o cancela, fachada trasera, jardín
Comercio pequeño3–4Puerta, caja, trastienda, pasillo del género de valor
Comercio grande o pasante5–8Los anteriores más cada cambio de visión de los pasillos
Oficina2–4Acceso, recepción, rack o sala de servidores
Nave o taller4–8Portón, muelle de carga, perímetro, zona de herramienta
Antes de comprar

Cuatro decisiones que pesan más que el número

Con el número claro, esto es lo que de verdad determina si la instalación te va a servir dentro de dos años.

01

Los canales del grabador, con margen

El grabador tiene un número fijo de canales y no se amplía. Si has contado cuatro cámaras, compra de ocho. La diferencia de precio al montarlo es pequeña; cambiar el grabador entero dentro de un año para añadir una cámara, no.

02

Cable siempre que se pueda

Con PoE la cámara recibe datos y corriente por el mismo cable y no depende de la cobertura Wi-Fi. Deja tubo pasado hacia los puntos donde quizá pongas cámara más adelante: el coste real de una cámara futura es la obra, no la cámara.

03

Los días que quieres conservar

Este dato define el disco, y no puede pasar de un mes por normativa. Decide si te vale una semana —suficiente para detectar y denunciar casi cualquier incidente— o si tu negocio necesita el mes completo.

04

Qué pasa cuando se va la luz

Un SAI pequeño mantiene grabador y router durante un corte. Sin él, el rato sin luz es exactamente el rato del que no vas a tener imagen, y no es casualidad que muchos incidentes ocurran justo ahí.

La cuenta del disco

Cuánto espacio vas a necesitar

Es la parte que casi nadie calcula antes y la que después obliga a bajar la calidad de grabación o a acortar los días.

La fórmula es aritmética simple. Coge la tasa de bits de cada cámara —viene en su ficha, en megabits por segundo— y multiplica:

tasa (Mb/s) ÷ 8 × 3.600 × horas al día × días a conservar ÷ 1.000 = GB

Un ejemplo con números redondos, suponiendo cámaras configuradas a 4 Mb/s y grabación continua: cada cámara genera unos 1,8 GB por hora, unos 43 GB al día. Cuatro cámaras guardando 30 días piden del orden de 5 TB. Ese es el escenario más caro; grabando solo cuando hay movimiento, el consumo real baja mucho, pero conviene dimensionar el disco para la semana mala y no para la tranquila.

Dos matices que cambian el resultado más que la propia cifra. El primero: la tasa de bits no es la resolución. Una cámara de 4 MP mal configurada puede consumir más que una de 8 MP bien ajustada, y sube sola cuando hay lluvia, hojas moviéndose o una farola parpadeando de noche. El segundo: si el grabador va a llenarse y sobrescribir, comprueba antes cuántos días reales aguanta con tus cámaras y tu configuración, no con las del folleto.

Si quieres saltarte el cálculo, pásanos el plano o unas fotos del local por WhatsApp y te decimos cuántas cámaras, dónde y con cuánto disco, sin compromiso. Y si estás decidiendo antes si te conviene cámara o alarma, esa comparación la tenemos aparte en alarma o cámara de seguridad.

Para las que vigilen de noche no basta con contarlas: repasa qué mirar en la visión nocturna antes de elegir modelo.

Letra pequeña

Lo que dice la normativa sobre el número y la ubicación

No hay un máximo legal de cámaras, pero sí límites claros de dónde puedes ponerlas. Estos son los que afectan a la cuenta.

01

Solo lo imprescindible

El principio de minimización obliga a grabar lo mínimo necesario para la finalidad de seguridad. En la práctica: no pongas una cámara «por si acaso» en un sitio que no es un punto crítico, porque su justificación es lo primero que se pregunta.

02

La calle, no

Puedes cubrir la franja mínima imprescindible de vía pública para vigilar tu propio acceso. La acera completa, la calzada o la fachada de enfrente quedan fuera del alcance de un particular o un comercio.

03

Zonas de empleados

Se puede grabar en zonas de trabajo por seguridad o control de la actividad, informando antes de forma clara y expresa a la plantilla y a su representación legal. En vestuarios, taquillas y aseos no se puede poner cámara en ningún caso, y eso elimina puntos de tu lista por mucho que ahí haya material.

04

Cartel y registro

Cada instalación necesita su cartel informativo en el acceso y el registro de la actividad de tratamiento. No cambia el número de cámaras, pero sí es lo que se revisa si alguien reclama.

Dudas frecuentes

Lo que sueles preguntar

¿Cuántas cámaras necesito para una casa?+

En una vivienda unifamiliar suelen bastar dos o tres cámaras: la puerta de entrada, el acceso del jardín o el garaje, y una que cubra la zona trasera si tiene acceso desde fuera sin necesidad de saltar un muro. Un piso normal se resuelve con una sola, la de la puerta, salvo que tenga terraza o patio con acceso propio, que entonces suma una segunda. Lo que no ayuda es añadir cámaras por sensación de seguridad: si dos apuntan al mismo tramo de pasillo interior donde nadie va a entrar desde fuera, sobra una de las dos. La pregunta que de verdad decide el número no es cuántos metros tiene la casa, sino cuántos puntos distintos por los que se puede acceder sin forzar nada existen. Cuenta esos puntos primero, agrupa los que se ven desde el mismo sitio, y el número te sale solo casi siempre por debajo de lo que uno imagina antes de mirarlo con calma.

¿Y para un comercio?+

Entre tres y cuatro cámaras en un local pequeño: la puerta, la zona de caja encuadrando las manos y no la cara del cliente, el almacén o trastienda, y el pasillo con el género de más valor. En locales alargados o con varios ángulos muertos conviene sumar una por cada cambio de visión, porque un pasillo largo visto desde un único punto deja los extremos borrosos o fuera de encuadre. Un error habitual es poner dos cámaras mirando la misma zona de exposición y ninguna a la trastienda, que suele ser donde de verdad ocurre algo si ocurre. Antes de decidir el número, camina el local pensando en qué tres cosas necesitarías demostrar si un día pasa algo: quién entró, qué se llevó y de dónde lo cogió. Esas tres respuestas casi siempre marcan las cámaras que hacen falta, y todo lo demás es opcional.

¿Es mejor una cámara buena o dos normales?+

Dos normales bien colocadas, casi siempre, y por un motivo sencillo: el problema habitual de una instalación no es la calidad de imagen, sino que el suceso ocurrió justo donde no había cámara apuntando. Una única cámara de gama alta con gran angular no sustituye a dos que cubran ángulos distintos, porque un objetivo muy abierto distorsiona los bordes y pierde detalle útil precisamente donde más falta hace, en las esquinas del encuadre. Solo compensa concentrar el presupuesto en una sola cámara buena cuando hay un único punto que de verdad importa y no hay presupuesto para más: por ejemplo, la caja de un negocio muy pequeño donde no existe otro punto crítico real. Fuera de ese caso concreto, repartir la cobertura entre dos puntos gana casi siempre a poner toda la calidad en uno solo.

¿Cuánto disco duro necesito?+

Multiplica la tasa de bits de cada cámara por las horas que grabe al día y por los días que quieras conservar la grabación. Una cámara configurada a 4 Mb/s grabando sin parar genera unos 43 GB al día, así que cuatro cámaras guardando un mes completo piden del orden de 5 TB. Grabando solo cuando hay movimiento el consumo real baja bastante, pero conviene dimensionar el disco pensando en el peor día del mes, no en uno tranquilo, porque un disco que se queda corto dos días antes de terminar el mes no sirve de nada. Dos cosas suben el consumo sin que lo notes: cámaras mirando hacia zonas con hojas, lluvia o luces que parpadean de noche, que fuerzan al sensor a codificar más información por el ruido de la imagen. Comprueba siempre el consumo real con tus cámaras puestas, no con la ficha del fabricante.

¿Cuánto tiempo puedo guardar las grabaciones?+

Un mes como máximo. Pasado ese plazo hay que borrar la grabación, salvo que documente un hecho concreto que se vaya a aportar a la policía o a un juzgado, en cuyo caso se conserva esa grabación en particular y no el archivo entero del mes. En la práctica esto significa que el grabador tiene que estar configurado para sobrescribir en bucle y no para acumular indefinidamente, que es justo lo contrario de lo que mucha gente cree que da más seguridad. Guardar más tiempo del necesario no añade protección, porque casi ningún incidente tarda semanas en detectarse y denunciarse; lo que sí añade es una obligación de conservación que hay que poder justificar si alguien pregunta. Decide primero si te vale con una semana, que cubre casi cualquier incidente normal, o si tu actividad concreta necesita apurar el mes completo antes de dimensionar el disco.

¿Puedo poner una cámara enfocando la calle?+

Solo la franja mínima imprescindible para cubrir tu propio acceso, sea la puerta, el portón o la entrada del garaje. Grabar la acera completa, la calzada o la fachada del vecino de enfrente no está permitido ni a un particular ni a un comercio, porque el principio que rige esto es que solo puedes captar lo estrictamente necesario para tu propia seguridad, no vigilar la vía pública en general. En la práctica, la manera de comprobarlo es sencilla: si al revisar el encuadre ves más calle de la que necesitas para saber quién llama a tu puerta, hay que cerrar el ángulo o reorientar la cámara. Esto no reduce la utilidad real de la cámara, porque lo que aporta valor es precisamente ese tramo estrecho frente a tu acceso, no la panorámica de la calle entera.

¿Hacen falta cámaras en el interior si ya tengo en la puerta?+

Depende de qué quieras poder probar después. La cámara de la puerta te dice que alguien entró y a qué hora, pero no te dice qué hizo dentro ni qué se llevó; eso solo lo cuenta una cámara interior bien colocada. Si en el local hay género expuesto, una caja o un almacén con material de valor, la cámara interior es la que aporta la prueba realmente útil el día que hace falta, mientras que la de la puerta queda como confirmación del momento de entrada. En una vivienda el criterio cambia poco: si dentro no hay nada que puedas necesitar demostrar más allá de que alguien entró, con la exterior puede bastar. La regla práctica es preguntarte qué necesitarías enseñar si mañana tuvieras que explicar lo ocurrido, y colocar la cámara donde esa respuesta viva.

¿Puedo ampliar más adelante?+

Sí, siempre que el grabador y el cableado se dimensionen pensando en ello desde el primer montaje. Es la decisión que más se lamenta después: un grabador comprado con los canales justos para las cámaras actuales obliga a cambiarlo entero el día que quieres añadir una sola cámara más, porque los grabadores no admiten canales adicionales una vez instalados. Dejar uno o dos canales libres y un tubo vacío tendido hasta los puntos donde algún día podrías querer cámara cuesta muy poco al montar la instalación inicial, y ahorra una obra completa más adelante. Lo mismo aplica al disco: si lo compras justo para lo que grabas hoy, ampliar cámaras más adelante obliga a cambiarlo también. Pensar la instalación para dos o tres cámaras más de las que necesitas ahora mismo es la forma más barata de no repetir el trabajo.

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